Síndrome de Burnout

Últimamente sentimos que se ha vuelto a hablar de un término que habíamos dejado de oír… o de hablar, pero ha vuelto a ser tema en algunos equipos de trabajo, entre compañeros y dentro de organizaciones de alto rendimiento y principalmente en aquellas empresas de servicio al cliente (públicas o privadas), con altas demandas de atención, y en donde el tiempo no alcanza para tanta tarea, y más de algún compañero presenta Licencia Médica y desaparece por un buen tiempo.

Este es un Síndrome también llamado “del trabajador quemado” que pertenece a la familia del estrés laboral. Algunos lo consideran ligado al estrés crónico, pero de eso aún no tenemos muchas certezas. El concepto viene del inglés BURN-OUT: Consumirse o agotarse.

Término que fue acuñado en 1969 por H.B. Bradley, y en 1970 el término fue incorporado a la Psicología Laboral por H. Freudenberger. Quien, trabajando como voluntario en una clínica para adictos, observó que muchos compañeros luego de dos o tres años de trabajar allí comenzaban a sufrir pérdida de energía, motivación y además con síntomas de ansiedad y depresión. Posteriormente en los años 80, las Psicólogas americanas C. Maslach y S. Jackson definen el Síndrome de Burnout como un “síndrome de cansancio emocional, despersonalización y una menor realización personal, dada especialmente en personas en contacto con clientes y usuarios”.

Actualmente esta patología sigue siendo utilizada para referirse al síndrome experimentado por profesionales ligados a las áreas de docencia, cobranzas, hospitales (médicos, enfermeras, etc.), cárceles, secretarias, y en general a todas aquellas profesiones u oficios en donde deben atender constantemente un gran número de personas, atender sus demandas, prestar atención para entregar la mejor solución, y en muchas ocasiones, tener que soportar esta sobre exigencia del público, más aún cuando este público es demandante, crítico, intolerante y poco empático.

Los síntomas pueden ser muy similares al estrés laboral, pero el gran diferenciador es que el Burnout puede aumentar en intensidad.

Sus principales síntomas a nivel emocional: Cambios anímicos, desmotivación, agotamiento mental, falta de energía y menor rendimiento.

Síntomas a nivel físico: Dolores musculares, calambres, dolores articulares, problemas gastrointestinales, cardiovasculares, afecciones de la piel, dolores de cabeza o cefaleas (aumentan en cantidad e intensidad), alteraciones del apetito sexual, obesidad (aumento de ansiedad), entre otros síntomas que pueden variar según cada persona.

Bueno, pero aquí les dejamos algunos consejos para prevenir antes de curar, y puedas saber detectar a tiempo cuándo estás siendo atacado por este síndrome y puedas comenzar con tus propias medidas preventivas:

  1. Maneja los factores estresores del ambiente: Aléjate de ruidos molestos, incorpora música en tu puesto de trabajo (sólo de ser aplicable), e intenta mejorar tu propio ambiente de trabajo.
  2. Si no eres capaz de cumplir con todas las exigencias de tu puesto de trabajo, re distribuye las cargas laborales y comienza con planes de trabajo acordes a las horas, nivel de responsabilidad y grado de importancia, así trabajas lo urgente y lo no tan necesario lo postergas.
  3. Utiliza la eficiencia laboral, no pierdas tiempo leyendo mails sin importancia, navegando en internet, etc.
  4. Lo más importante, pero lo menos respetado: Aprende a definir los límites del trabajo, es decir, si tu horario de trabajo ha terminado, respeta que realmente terminó, no te lleves trabajo a casa, menos los problemas que tuviste en el día los expongas en tu hogar.
  5. Comprende que no eres una máquina para cumplir con las expectativas y demandas de los otros, si no puedes satisfacer estas demandas, debes aceptar que tu capacidad de respuesta no debe ir encaminada a la sobre exigencia, sólo piensa que no todos los días podrás atender a todo el mundo.
  6. Comienza a desarrollar actividades de ocio, extra programáticas y/o hobbies que te permitan realmente “desconectarte” de tu trabajo. Si puedes, darle preferencia a actividades deportivas.
  7. Respeta tus horarios de descanso y sueño. Aliméntate correctamente y duerme las horas recomendadas de un adulto.
  8. Domina y refuerza tu autoestima: No permitas que la minen, si un cliente te trató mal, no permitas que sus palabras dominen tus emociones, tómalo como   parte del trabajo no de tu vida.
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