Procrastinar

“No me agrada salir a la calle pensado que tengo tareas por terminar, pero no logro ponerme seria conmigo y terminar lo que debo terminar, y no sé por qué lo hago o porqué me ocurre esto, sólo sé que muchos compromisos o pendientes los corro y aplazo hasta que mi cabeza no puede soportar esa sensación de hacer lo pendiente, y es ese sentimiento de saber que tengo responsabilidades pero las alargo lo que no me deja estar en paz, y la verdad, para ser bien sincera, es bien desagradable tener la cabeza en muchas partes pero que nada de esas partes las he terminado, y eso no me gusta, busco auto engañarme, aplazo y aplazo…”

La procrastinación, es la definición exacta para ese mal que a todos y todas nos aqueja, y más a menudo de lo que uno cree, y en todos los ámbitos de nuestra vida, con la familia, los hijos, los hermanos, los negocios, las compras, el trabajo, las responsabilidades.

Del latín procrastinarepro, adelante, y crastinus, referente al futuro, postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

Se trata de un trastorno del comportamiento que tiene su raíz en la asociación de la acción a realizar con el cambio, el dolor o la incomodidad (estrés). Éste puede ser psicológico (en la forma de ansiedad o frustración), físico (como el que se experimenta durante actos que requieren trabajo fuerte o ejercicio vigoroso) o intelectual. El término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente sin tener una fuerza de voluntad para concluirla. El acto que se pospone puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir, estresante, por lo cual se autojustifica posponerlo a un futuro, en que lo importante es supeditado a lo urgente.

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